Charlie Hebdo, 40 años de impertinencia


Le Figaro
Por Chloé Woitier [publicado el 08-01-2015]

Nacida en 1970 después de la prohibición del periódico satírico Hara-Kiri y acoger a dibujantes tan famosos como Cabu, Wolinski y Willem, Charlie Hebdo ha abogado siempre por la libertad de expresión. Una de sus portadas con el profeta Mahoma causó el incendio de sus instalaciones en 2011.

Durante más de cuarenta años, el equipo de Charlie Hebdo, compuesto de nombres tan famosos como Cavanna, Cabu, Wolinski y Willem, sacudió con su impertinencia el paisaje mediático francés. El título nació en 1970 a raíz de la prohibición de la revista satírica Hara-Kiri, el “periódico bestia y desagradable”, fundada en 1960 por Cavanna y el profesor Choron. Hara-Kiri había incurrido en la ira del Ministerio del Interior mediante el titular al día siguiente de la muerte del general de Gaulle, “Baile trágico en Colombey: 1 muerto”.

En menos de una semana, el equipo de Hara-Kiri creó un nuevo semanario Charlie Hebdo, cuyo primer número saldría a la venta el 23 de noviembre de 1970. Los diseñadores Cabu, Woliński, Willem o Siné, se convirtió en muy popular, multiplicando su mordaces caricaturas al tratar al mismo tiempo la política, las religiones, y más en general la sociedad francesa. Las demandas siguieron aumentando, pero sólo las dificultades financieras del título pusieron fin a la aventura de Charlie Hebdo en diciembre de 1981.

No fue sino hasta once años más antes que Charlie renació de sus cenizas. Un primer semanario satírico, The Big Bertha se fundó basado en la reacción de los antiguos miembros de Charlie Hebdo ante el estallido de la Guerra del Golfo. Pero, debido a los desacuerdos, parte del equipo deja la Big Bertha y decidió relanzar en 1992 Charlie Hebdo. Junto a los “históricos” Cavanna, Cabu, Siné o Willem Wolinski se unieron Philippe Val, que vino de la Big Bertha, y una nueva generación de artistas, tales como Tignous, Charb o Luz.

Como en los días de Charlie de 1970, el semanario fue atacado regularmente en los tribunales. El Frente Nacional y los extremistas de todas partes se encuentran entre los blancos favoritos del equipo. Pero el semanario atraviesa una primera crisis real en 2006 después de decidir publicar en sus páginas las controvertidas caricaturas de Mahoma de un periódico danés. La edición del 8 de febrero de 2006, donde un dibujo de Cabu muestra a un Mahoma desesperado por ser “amado por los gilipollas” arrasa en los quioscos. 400.000 copias se venden, contra la tirada habitual de 140.000. La Gran Mezquita de París, junto con la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia y la Liga Musulmana Mundial, demanda a Charlie Hebdo, pero el semanario es absuelto dos veces en 2007 y 2008.

La tensión aumenta varias muescas en noviembre de 2011 con la publicación del especial “Sharia Hebdo”, con “Mahoma como redactor jefe”. El equipo espera “celebrar la victoria del partido Ennahda islamista en Túnez y la promesa del presidente de la CNT que la sharia será la fuente principal de la legislación en Libia”. “No nos parece que hayamos hecho una nueva provocación. Era nuestro trabajo  de costumbre”, explicó entonces Charb, ex director de la publicación. Dos días más tarde, unos individuos quemaron las oficinas de Charlie Hebdo, ubicados en el vigésimo distrito de París, lanzando cócteles Molotov. El equipo se aloja temporalmente en la redacción de  Liberation, y pide donaciones a sus lectores. Se recogieron más de 60.000 euros.

Entonces el gobierno temió lo peor cuando un año después, Charlie Hebdo decidió volver a poner de relieve a la religión musulmana en sus páginas. La edición mostraba a un imán empujado en su silla de ruedas por un rabino con el título “Intocables 2: ¡no es necesario reír!”. En la última página, en la sección “Las portadas de las que usted ha escapado”, muestra dos caricaturas particularmente subidas de tono del profeta Mahoma desnudo. “Yo no llamo a los puristas musulmanes a leer Charlie Hebdo, como yo no iría a una mezquita para escuchar los discursos que violan lo que yo creo”, se defendió Charb. “Si recibimos insultos, es porque Charlie Hebdo ha salido fuera de su contexto de kioscos y se muestra en Internet, llegando a un público más amplio de lo habitual”. Las asociaciones musulmanas se agitan, la página web de Charlie Hebdo es hackeada. Pero los temidos desbordamientos no ocurren.

Al igual que en 1981, son las dificultades financieras las que amenazaban al semanario otra vez. En noviembre, el periódico llamó nuevamente a los lectores a realizar donaciones después de una caída en las ventas de 30.000 ejemplares, de los cuales 10.000 suscriptores. “Se trata de 5.000 ejemplares por debajo de lo que necesitamos para vivir con normalidad”, explicó Charb. El periódico perdió  50.000 euros en 2013, y se espera que tenga 100.000 euros en pérdidas en 2014.

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