Mario Camus, Harina candeal


Veintinueve películas y numerosos éxitos en televisión con “Fortunata y Jacinta”, “La forja de un rebelde” o “Curro Jiménez”. Ha sabido adaptar al cine con éxito, novelas de grandes escritores como Lorca, Cela o Delibes. Cuenta con una de las cinematografías más versátiles y completas de nuestro cine.


 

Dedicó el Goya al oficio del actor. ¿Cómo trabaja usted con ellos?

Yo no creo en el poder que pueda tener el director sobre los actores. El actor su oficio mejor que cualquier director. Yo me preocupo siempre de conocer que ha visto él en el papel. Creo que un 80% de la bondad de un actor para una película está en la correcta elección de este para el personaje. Ahí está la clave. Después debes controlar o corregir su trabajo y ellos se muestran siempre agradecidos.

Con la muerte de Manuel Alexander desaparece prácticamente una generación de oro. Ahora los más jóvenes cogen el relevo y su trabajo se valora y premia en el extranjero.

Yo creo que los actores españoles son muy buenos, siempre lo han sido. He trabajado con muchos y son muy creativos. El espectador de cine o el público en el teatro lo sabe bien. Tanto los protagonistas como los secundarios nunca fallan, son muy profesionales, creativos y están muy bien preparados, podrían trabajar mucho más. También hay muy buenos actores en el doblaje, muchos se han refugiado en el doblaje pues está muy bien pagado. Es muy difícil que falle alguno, los rodajes son excelentes.

En una de sus primeras películas “Farsantes “representa el mundo de los cómicos como un espacio de mayor libertad y trasgresión.

Fue mi primera película, han pasado ya unos 50 años. Hice un trabajo sobre sus relaciones, pues las compañías eran familias enteras que recorrían los pueblos. Tenía incluso algún toque cómico.

En películas como “El viento solano”, “Young Sánchez” o “Los golfos” con Saura los protagonistas no son estrellas glamurosas sino personajes muchas veces marginales que se empeñan en sobrevivir. ¿No entronca eso con la tradición picaresca de nuestra literatura?

Quizá. No sé, he hecho tantas películas. Todas las películas tienen siempre poso de lo anterior. Siempre corren corrientes subterráneas o no. Desde el relato oral a la narrativa cinematográfica están influenciado por otras referencias por muy lejanas que parezcan.

Son pocos los textos de Aldecoa que se han adaptado y sin embargo “Los pájaros de Baden- Baden” es una de sus mejores películas. ¿Qué destacaría de este autor todavía poco conocido?

Ignacio era un creador inmenso. Los mundos de Ignacio son inmensos, sus cuentos, sus novelas… Era un grandísimo escritor pero murió muy joven, pero estará mucho tiempo con nosotros porque cada vez que reeditan un título suyo se agota.

Sabía escribir muy bien, pero también escuchar a la gente. Sabatini decía: “El cine italiano va mal desde que los escritores y directores no viajan en tranvía”, y yo creo que por el contrario Aldecoa, como Matute o Cela pertenecen a una generación que nos describieron muy bien, cogieron muy bien los tonos.

Como la generación de los 50 en sus películas hay un compromiso con la realidad. ¿No cree que en nuestra cinematografía haya una voluntad de trasgresión a contracorriente con el cine norteamericano?

Todo nuestro cine pasa por el principio. El cine que irrumpe en los años 40, influenciado por el neorrealismo italiano, animó a los cineastas a tirarse a la calle, y tomar la óptica del realismo incluso del naturalismo. Porque escribimos sobre la gente. Esta influencia llegó también hasta EEUU, pero allí hay otro cine más convencional, basado en el género, con esquemas muy repetitivos y que se basan muchas veces en personajes que no son actores, en toda la expresión de la palabra, sino estrellas.

La ausencia de una gran industria ha impedido que muchos directores compañero suyos como Francisco Regueiros o Borau tengan una mayor filmografía. Pero al mismo tiempo nuestro cine no esta tan monopolizado como Hollywood. ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene esto?

Hay una jerarquía que piramiza todo esto. Y nosotros hacemos cine gracias a concesiones porque EEUU controla todo el sector audiovisual. No sólo el cine, ahora misma sufrimos un ataque contras las series. La industria cinematográfica en EEUU es la 2ª o 3ª del país, nosotros vamos a remolque. Naturalmente se podría frenar, y tomar medidas. Yo tengo clarísimo que ellos marcan el ritmo de las películas que se hacen y porque se hacen; y si quieren ellos no se hace ninguna.

Nuestra cuota de pantalla es del 14% frente a un 80% del cine americano cuando nuestro cine es premiado y valorado fuera. ¿Dónde está el problema?

Las industrias americanas tienen una gran penetración en España, esto viene desde el 41 cuando se les permite doblar las películas. Los dobladores son grandes actores, es una técnica estupenda, pero ojo, esta cultura del doblaje convierte en actores españoles a todos los actores americanos y en españolas a todas las películas americanas. Al actor español cuando trabaja en EEUU se le exige hablar inglés y sin embargo aquí les regalamos el idioma. Es un problema.

A la hora de estrenarse las películas no hay limitaciones, competimos en un mercado en el que nosotros hemos perdido nuestra armas claves para vender. Las revistas despliegan un montaje de propaganda, porque eso es propaganda no publicidad, continúa y machacona. Aquí un telediario se abre con un estreno. Es necesario unas medidas, aranceles, limitaciones… pero no hay quién dispare en ese aspecto. Directores como Almodóvar o Amenábar han triunfado fuera como en su día Truffaut o Chabrol pero no obstante esto forma parte de la estrategia de EEUU porque sus películas se hacen con dinero americano. En España hay muchos más directores tan notables o más. La competencia es terrorífica y a mi modo de ver desleal. La película española que funciona ya es un triunfo increíble.

¿Internet es una alternativa a las películas que no encuentran distribución?

No lo sé porque no manejo Internet. Hace falta una alternativa porque las películas que no se distribuyen están taponadas por las películas americanas que se estrenan con 500 copias en un fin de semana. Antes las películas americanas eran verdaderamente deslumbrantes, ahora no. Si no estuvieran tan promocionadas, seguiría habiendo películas deslumbrantes pero en menor número. Los doblajes son también peores cuando la industria del doblaje era una industria potente en España con actores maravillosos, que se han ido retirando

Al ser 4 millones de hispanoblantes ¿no tenemos mejores condiciones para competir que otras cinematografías como por ejemplo la francesa?

Tenemos un mercado inmenso, pero es el mercado más pobre. Hace 20 años los beneficios de una película española vendida en toda Suramérica eran menores que lo que facturabas en Canadá. Es fantástico por la repercusión pero no para el dinero. Y aunque ellos no doblen las películas también sufren la presencia americana.

¿En que está trabajando ahora?

Ahora en nada pero no me quejo. Me he hecho espectador.Creo que el cine prefiere a la gente joven pues los espectadores son jóvenes.

Por Sara Montero 8-03-11

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